JUICIO
ESTÉTICO
FRIEDRICH
NIETZSCHE
Friedrich
Nietzsche fue un apasionado defensor de la individualidad. Ello lo diferencia
de Marx, quien criticaba a la sociedad moderna pero desde una visión
colectivista. Su método genealógico, y su psicología del resentimiento y la
sospecha, hicieron de él un precursor de los psicoanalistas del siglo XX.
Fue Nietzsche quien
hizo de la metáfora "muerte de Dios" uno de los ejes en torno a los
que gira su filosofía. Dos pasajes de su obra destacan sobre ese fondo temático
constante. En el prólogo de Así habló
Zaratustra, Nietzsche describe a Zaratustra llegando a los bosques donde
encuentra a un anciano eremita que había abandonado su santa choza para buscar
raíces en el bosque. ¿Y qué hace el santo en el bosque?, preguntó Zaratustra.
PENSAMIENTO:
En el pensamiento de Nietzsche suelen distinguirse tres
grandes períodos:
El primero, que abarca desde sus estudios en Leipzig hasta 1877, está representado básicamente por su obra El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música, publicada en 1871. En ella Nietzsche establece la distinción entre el espíritu apolíneo, que expresa el mundo como representación (artes plásticas) y el espíritu dionisíaco, que lo expresa como voluntad (música). Nietzsche exalta lo dionisíaco, que interpreta como encarnación de la voluntad de vivir, frente a lo apolíneo, que representa la huida ante la vida. El ideal estético del espíritu dionisíaco es el drama wagneriano, que pone en escena la fuerza incontenible de la vida.
El primero, que abarca desde sus estudios en Leipzig hasta 1877, está representado básicamente por su obra El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música, publicada en 1871. En ella Nietzsche establece la distinción entre el espíritu apolíneo, que expresa el mundo como representación (artes plásticas) y el espíritu dionisíaco, que lo expresa como voluntad (música). Nietzsche exalta lo dionisíaco, que interpreta como encarnación de la voluntad de vivir, frente a lo apolíneo, que representa la huida ante la vida. El ideal estético del espíritu dionisíaco es el drama wagneriano, que pone en escena la fuerza incontenible de la vida.
Precisamente la ruptura de Nietzsche con Wagner es el hito que marca el
tránsito del primer período al segundo, que va desde 1878 hasta 1882. Nietzsche
reprocha a Wagner el haber cedido, en su obra Parsifal, ante los ideales del
cristianismo, intrínsecamente contrarios a las fuerzas de la vida. En este
segundo período, Nietzsche se aparta de los ideales y maestros que había
admirado hasta entonces, se muestra crítico hacia el arte y la metafísica y se
vuelve hacia el positivismo naturalista de la Ilustración, aunque sin caer en
el culto al progreso. La obra central de este período es Humano, demasiado
humano. Un libro para espíritus libres (1878-1880), dedicado a Voltaire.
El tercer período del pensamiento de Nietzsche arranca el año 1882 con la
publicación de su obra Así habló Zaratustra. Las doctrinas de este período
parten de la concepción de la vida como dolor, lucha e irracionalidad que había
aprendido en Schopenhauer, pero rechazando la actitud de resignación ante ello.
Nietzsche tenía la intención de presentar estas ideas en una obra sistemática
que debía titularse La voluntad de poder, pero no pudo terminarla. Fue
publicada después de su muerte con las anotaciones que se encontraron entre sus
papeles póstumos.
Son cuatro los
conceptos identificados como aportes importantes en cuanto a la filosofía de
Nietzsche:
La voluntad de poder.
El eterno retorno.
El súper hombre.
Y su tan controversial "dios ha muerto".
La voluntad de poder.
El eterno retorno.
El súper hombre.
Y su tan controversial "dios ha muerto".
Nietzsche
sostenía que las creencias en Dios, la Moral y la Metafísica se han revelado
inconsistentes; que su origen no se encuentra sino en el hombre, en el hombre
débil y sufriente que no puede superar por sí mismo su dolor y busca consuelo
en el más allá. Por eso habla de la "muerte de Dios" y propone un
nuevo tipo de hombre: el súper-hombre. Paralelamente, advierte sobre el peligro
de que nuestro tiempo dé a luz al más bajo de los hombres, al "último
hombre", que no vive ya la grandeza alienada del hombre clásico pero
tampoco llega a la propia del súper-hombre. El "último hombre" es
aquel que se conforma con lo superficial, que no se conmueve ni por la
"muerte de Dios". A este tipo de hombre Nietzsche lo considera
despreciable. En cambio, en varios pasajes muestra admiración por los santos y
los miembros del alto clero de la Iglesia Católica, no por su fe sino por su
auto exigencia. Nietzsche fue, indudablemente, una persona de espíritu
aristocrático.
OBRAS:
Aurora
(1881).
La gaya ciencia (1882).
Más allá del bien y del mal (1886).
Genealogía de la moral (1887).
Crepúsculo de los ídolos (1888).
La gaya ciencia (1882).
Más allá del bien y del mal (1886).
Genealogía de la moral (1887).
Crepúsculo de los ídolos (1888).
El programa de la Historia de la Filosofía de COU de Madrid propone dos textos
de Nietzsche para lectura y comentario.
El primero de ellos pertenece a la obra Crepúsculo de los ídolos, publicada en 1888, en la que Nietzsche acentúa su crítica hacia los valores de la tradición cultural y filosófica del mundo occidental. En el texto, titulado ãLa razón en filosofía, Nietzsche expresa su idea de que la filosofía, abandonada a la razón como único instrumento para la comprensión del mundo y de la vida, se convierte en algo frío y vacío, una simple construcción metafísica, lógica y moral del mundo, contraria a los valores dionisíacos y trágicos de la vida.
El primero de ellos pertenece a la obra Crepúsculo de los ídolos, publicada en 1888, en la que Nietzsche acentúa su crítica hacia los valores de la tradición cultural y filosófica del mundo occidental. En el texto, titulado ãLa razón en filosofía, Nietzsche expresa su idea de que la filosofía, abandonada a la razón como único instrumento para la comprensión del mundo y de la vida, se convierte en algo frío y vacío, una simple construcción metafísica, lógica y moral del mundo, contraria a los valores dionisíacos y trágicos de la vida.
HISTORIA:
Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en Röcken, cerca de
Lützen en 1844, hijo de un pastor evangélico, que murió cinco años más tarde,
lo que hizo que Nietzsche creciera en un ambiente completamente femenino,
dominado por el pietismo protestante.
Nietzsche estudió primero en el internado de la Escuela de Pforta, donde
recibió los primeros conocimientos sobre la antigüedad clásica, que se
convertiría en un referente básico de su pensamiento posterior.
Más tarde estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig. En
esta última ciudad entró en contacto con la filosofía de Schopenhauer, que
también influiría decisivamente en la formación de sus ideas, y con la música
de Wagner, a quien más tarde conoció personalmente, y del que fue un apasionado
admirador.
En 1869, cuando apenas tenía 25 años, Nietzsche fue nombrado catedrático de
filología clásica en la universidad de Basilea. A este nombramiento
contribuyeron los trabajos filológicos que el joven Nietzsche había publicado
antes de terminar sus estudios.
Su actividad docente en Basilea se vio interrumpida por la guerra de 1870, en
la que Nietzsche participó como enfermero hasta que se vio obligado a regresar
por causa de una disentería, enfermedad de la nunca llegó a restablecerse del todo.
Así, en 1876 Nietzsche tuvo que pedir un permiso de un año por enfermedad, y
poco después, su jubilación; la ciudad de Basilea le pagó una pensión durante
el resto de su vida, hasta que murió en el año 1900.
En 1881 Nietzsche conoció a Lou Salomé, de la que se enamoró profundamente;
pero esta mujer no le correspondió, sino que se casó con un amigo suyo. Nietzsche
vivió los últimos doce años de su vida en un estado de aletargamiento, bajo los
cuidados de su madre y luego de su hermana, hasta que murió en el año 1900.
2. ¿Qué es?
JUICIO
MORAL:
Se llama juicio moral a aquel acto mental que
afirma o niega el valor moral ante una situación determinada o un comportamiento
del
que somos testigos, es decir, el juicio moral que se da como resultado se
pronunciará específicamente sobre la presencia o ausencia de ética en un hecho
o actitud.
Los juicios morales son posibles gracias al sentido moral que cada ser humano posee. Este sentido moral es el resultado de los esquemas, normas y reglas que hemos ido adquiriendo y aprendiendo a lo largo de nuestra vida.
Los juicios morales son posibles gracias al sentido moral que cada ser humano posee. Este sentido moral es el resultado de los esquemas, normas y reglas que hemos ido adquiriendo y aprendiendo a lo largo de nuestra vida.
JUICIO ÉTICO:
El juicio ético nos permite
determinar en qué grado los actos se apegan o alejan de las normas o principios
establecidos por un sistema moral. Es ético porque se basa en aquellos
criterios que justifican la forma de obrar. Por lo general, los sistemas
morales de las sociedades toman como principio aquello que se reconoce como
bueno, por ende, se actúa correctamente cuando los actos generan un bien.
JUICIO ESTÉTICO:
El juicio de gusto estético tiene lugar cuando la representación es referida, no mediante el entendimiento al objeto para el conocimiento, sino mediante la imaginación al sujeto individual y al sentimiento de placer o de dolor generado por dicha representación. Así, el juicio de gusto no es un juicio lógico o de conocimiento, ya que la base de este último es objetiva, mientras que el fundamento del juicio estético sería subjetivo (según Kant, no puede ser más que subjetivo). Toda relación de las representaciones es objetiva, pero no cuando se relacionan con el juicio de placer en el cual el sujeto percibe de qué modo es afectado por la representación. El sujeto es consciente de la representación y de la sensación correspondiente que ésta genera, “considerar con la facultad de conocer un edificio regular, conforme a un fin, es algo completamente distinto de tener la conciencia de esa representación unida a la sensación de satisfacción” (Kant, 1977: 58). Es más, el sujeto cobra consciencia de la representación por el sentimiento de placer o dolor que la misma genera.
3. Barra, autores, imágenes, aportes.
Kant, Nietzche, Hegy, Sheiling.
KANT
La crítica del juicio es una obra fundamental en la historia del arte, ya que en ésta Kant desarrolla las dos categorías que marcan una gran división. La categoría de lo bello predomina en el paradigma clásico; la representación como forma determinada rige en la composición de la obra.
La categoría de lo
sublime quiebra con el límite impuesto por la forma, dejando que fluyan los
sentimientos más profundos del ser humano. Kandinsky es el primero en
sobrepasar la forma para adentrarse en la abstracción como un medio más puro de
expresión, y plasmar en el soporte material el “elemento interior”. Su obra se
aleja de la categoría de belleza subsumida a una representación prototípica y
se asienta en la sublimidad.
La teoría estética de Kant es una de las teorías fundacionales de la
estética en la filosofía moderna y lo es no por ser pionera, sino por ser una
síntesis magistral del debate estético del siglo XVIII.
Kant no denominó estética su teoría, sino Critica del gusto, mucho más acorde con sus intenciones.
En la Crítica del
juicio, publicada en 1790, Kant analiza los juicios referentes al gusto, es
decir, los que afectan a lo bello y a lo sublime de la naturaleza o del arte.
Fundamenta la estética como algo sobrenatural, fuera del conocimiento y la misma moral, como algo especial.
Fundamenta la estética como algo sobrenatural, fuera del conocimiento y la misma moral, como algo especial.
Propuso dentro de una experiencia estética, una suposición, que cuando como sujetos tenemos una posición estética propia, el objeto no tiene naturalmente una base de concepto si no que está relacionada íntimamente con el sentimiento del sujeto.
Kant argumenta que los juicios estéticos (o ‘juicios del gusto’) deben tener
cuatro características distintivas: Deben
ser desinteresados, esto es, que algo nos da placer porque lo juzgamos bello,
no que lo juzguemos bello porque es placentero.
Esos juicios deben ser tanto universales como necesarios. Esto significa a grandes rasgos que una parte intrínseca de la actividad de este juicio es esperar que los otros estén de acuerdo con nosotros.
NIETZCHE
Nietzsche comprendió bien los límites de la estética kantiana, que es,
simplemente, pasiva y reflexiva. Nietzsche se propuso sustituir esta estética
del espectador por una estética del creador.
Pues lo que el hombre artista nos enseña -él, que es tan distinto del hombre de
conocimiento- es que el arte es «la tarea suprema y la verdadera actividad
metafísica de esta vida».
Pero en este caso, para juzgar el sentido y el valor del acto creativo, se
impone una vuelta a la oposición griega entre arte apolíneo y arte dionisíaco.
Apolo y Dionisos son, desde distintos ángulos, las más altas representaciones
del arte. Pero, a la vez, son opuestos, antitéticos: Apolo significa la belleza
de la medida; y Dionisos, el espanto sublime de la desmesura.
Por ejemplo, es apolínea la belleza de los templos que nace del orden y de la
armonía de las líneas. Mientras que Dionisos es más inestable y tumultuoso. Surge
en la tragedia griega, que es la culminación del arte dionisíaco. Pero, según
Nietzsche, en un momento determinado de la historia, el conflicto equilibrado
entre Dionisos y Apolo se desnivela, de tal forma que en la actualidad, por
ejemplo, la belleza apolínea tiene una enorme presencia en nuestra cultura.
Desde Sócrates, el cual se presenta a sí mismo, en el Fedón, como consagrado a
Apolo, el equilibrio se rompe en favor de este último dios, arrastrando
insensiblemente a la humanidad hacia una especie de letargo de la voluntad.
Toda la filosofía de Nietzsche es la del enigma de Dionisos, en la medida en
que a través de este dios los griegos reflexionaron sobre el sentido más
profundo de la vida.
HEGY
La Estética de Hegel, también posterior a Kant, constituye una obra
maestra sobre este asunto.
Hegel hace una grandiosa síntesis histórica en la cual señala tres
grandes etapas. El arte simbólico es la época del arte oriental: «La idea
corrompe y falsea las formas del mundo real, que ella capta en relaciones
imaginarias.»
El arte clásico se corresponde con el mundo griego, es escultural.
«Significa la unión, la armonía entre el fondo y la forma, principalmente la
forma humana, en la que se fusionan lo espiritual y lo animal.»
La modernidad, por último, es romántica: «Lo absoluto, la subjetividad
más matizada, se expresa en el universo infinito de la intuición, en esa
movilidad que le es propia y que, a cada momento, ataca y disuelve cualquier
forma concreta.»
SHEILING
Sus trabajos esta influenciados por la Crítica del juicio es el punto de
partida de la filosofía del arte.
En Sheiling encontramos que la autonomía de la estética obedece a que la
belleza a un “concepto eterno”, es decir, un concepto transcendente, entendiendo
por ello como un concepto intemporal, aleja de las contingencias y de los
accidentes históricos.
Por tanto, la belleza tiene una connotación metafísica, por cuanto
expresaría la esencia de vida, esto es sur rasgos universales y eternos.
La autonomía de la estética mencionada por Schelling se centra en que el
hecho se basa en lo bello capta la esencia de la vida, ello implica que la
belleza es sinónimo de la verdad.
Según Sheiling, lo bello es la representación de lo infinito en lo
finito, y muestra en sensible encarnación la unidad de lo ideal y lo real, lo
teórico y lo práctico, lo subjetivo y lo objetivo
Para este autor el arte era la culminación de la filosofía y de toda
ciencia, en la manifestación artística se hallaban juntos lo inconsciente y lo
consciente, lo ideal y lo real, lo finito y lo infinito. El arte era así la
expresión máxima del ser humano por quien, como prolongación de la inconsciente
Naturaleza, se expresaba lo divino.
En Sheiling hay gradaciones y un más y un menos en la belleza, que,
aunque tenga una vertiente subjetiva y el juicio no esté matemáticamente
determinado, tampoco es radicalmente arbitra-rio y absurdo.
4. Lectura de documento:
El juicio estético sobre lo bello lo sublime en el arte y en el pensamiento.
La estética o la filosofía de lo bello - aula.
La influencia de Kant en la ética contemporánea.
El juicio estético sobre lo bello lo sublime en el arte y en el pensamiento.
La estética o la filosofía de lo bello - aula.
La influencia de Kant en la ética contemporánea.
5. PALABRAS CLAVES
BELLO: Lo bello es todo aquello que crea ilusión y proporciona
placer, es todo lo que excita las emociones o lleva al deleite espiritual, es lo
que me motiva o me impulsa a crear. O simplemente es aquello que sirve de
regocijo y alegría. Lo bello es lo que le gusta cada persona.
SUBLIME: Lo sublime
es una categoría estética, y que
consiste fundamentalmente en una belleza extrema, capaz
de llevar al espectador a un éxtasis más allá de su racionalidad, o incluso de
provocar dolor por ser imposible de asimilar. El
concepto de lo "sublime" fue redescubierto durante el Renacimiento, y gozó de gran popularidad
durante el Barroco, durante el siglo XVIII alemán e inglés y sobre todo durante el primer Romanticismo.
ESTÉTICO: Relativo a la percepción y disfrute de la belleza, que tiene
aspecto bello, artístico.
MORAL: La moral son las reglas o normas por las
que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con la sociedad y
consigo mismo. Este término tiene un sentido contrario frente al de «inmoral»
(contra la moral) y «amoral» (sin moral). La existencia de acciones y
actividades susceptibles de valoración moral se fundamenta en el ser humano
como sujeto de actos voluntarios. Por tanto, la moral se relaciona con el
estudio de la libertad y abarca la acción del hombre en todas sus
manifestaciones.
JUICIO: El juicio es una
controversia jurídica y actual entre partes, y sometido
al conocimiento de un tribunal de
justicia. Esto presupone la existencia de una controversia o conflicto de
interés, es decir, la sustentación de derechos e intereses
contradictorios o contrapuestos a lo defendido por la parte contraria, y que la
perjudican.
CUIDADO: Cuidado es la acción de cuidar (preservar, guardar,
conservar, asistir). El cuidado implica ayudar a la otra persona, tratar de incrementar su bienestar y evitar que sufra algún perjuicio. También es
posible cuidar objetos (como una casa) para impedir que ocurran daños.
DESEO: El deseo se dice del anhelo de saciar un gusto. La agradabilidad que
conmueve nuestros sentidos, sea por encauzamiento, o motivado por vivencias
pasadas, o por neto reflejo corporal, ya sea por objetos materiales, por saber,
por personas o por afectos.




